domingo, 27 de julio de 2014
lunes, 23 de diciembre de 2013
sábado, 26 de octubre de 2013
LOS SECRETOS DE LA VILLA
Es cerca de le media noche, Tiburcia se levanta sigilosamente para no despertar a su esposo.
El frió del mes de octubre hace mella en sus huesos cincuentenarios, tose levemente, en ese momento su esposo se mueve en la cama, ella se asusta, se voltea a ver y al cabo de unos cuantos segundos su marido continua roncando, es una falsa alarma.
Tiburcia camina lentamente hacia el granero detrás de su patio en las afueras del poblado de la Villa, abre lentamente la puerta mientras su fiel perro llamado gorgio le lame los pies.
Ella enciende una lampara de mano en ese momento todo queda en silencio por unos cuantos segundos, ella respira profundamente, y empieza a invocar.
Tiburcia: --- !amado señor de la noche¡, yo tu sierva te llama para que acudas a mi salvación esta mujer mortal que desea ser tuya solamente tuya, hazte presente hijo de !SATANÁS¡, hazte presente hijo de !SATANÁS¡, hazte presente hijo de !SATANÁS¡.
La puerta se abre de par en par, se oye el aullido de los perros desesperados, el cantar de la lechuza, las gallinas cacarean, empieza a llover, en en ese momento entra un perro de color negro, Tiburcia queda perpleja al ver la imagen del hijo del diablo, este se sienta, y la observa con sus ojos de color amarillo, el corazón de la mujer se acelera no da crédito a lo que ve. El ser diabólico empieza hablar.
Me has invocado mujer, ¿que quieres de mi?, ¿tienes idea del precio a pagar por llamarme?,¿sabes quien soy yo?. ------Tiburcia se arrodilla y le dice.
Tiburcia:---- mi amado señor, quiero ser tu esclava, es lo que mas deseo, quiero ser tuya hasta después de la muerte, me atreví a llamarlo es porque deseo que el marido de mi hermana sea mio, si mi señor siempre desee que el fuera mio, lo deseo con toda mi alma, quiero ser su amante, deseo que el me devore y que me ame solamente a mi.
El ser le dice--- tendrás que darme a uno de tus hijos como ofrenda, y debes ser mi mujer.
Ella acepta el trato y se desnuda para cerrarlo.
martes, 22 de octubre de 2013
Al mismo
tiempo
En el
tétrico lugar en que fueron enterrados Kathie y Bruno.
La luz de
la luna da un aspecto fantasmal al lugar donde fueron enterrados Kathie y Bruno,
una ligera neblina aparece de la nada envolviendo cada centímetro de aquel
pequeño sector del espeluznante cementerio improvisado, el canto de los búhos
es el único sonido que retumba por todas partes. Una repentina ráfaga de viento
se adueña del lugar, todo queda en silencio, por unos cuantos minutos. De entre
las sombras aparecen dibujadas escondidas entre los árboles, las figuras
fantasmales de niños y jóvenes que se acercan como un ejército a la morada de
descanso de Bruno, son las almas de los asesinados por Valentino que se han
levantado de sus tumbas, para pedir justicia, los espíritus atormentados se han
reunido alrededor de la fosa de Bruno.
Voces: — ¡Despierta, Bruno!, toma venganza por
nosotros, ¡mátalo!, ¡mátalo!, por culpa de él estamos en el infierno, tú lo
juraste antes de morir, tienes que cumplir con tu palabra, hijo de Basututu,
¡tú lo juraste!, debes vengarte, ¡mata a Valentino!, él nos asesinó y nos
condenó a esta prisión, robó nuestras vidas, ¡mátalo, hijo del demonio!,
levántate.
El suelo
que servía de fosa para el cuerpo de Bruno empieza a moverse lentamente, los
murmullos avivan cada parte del cuerpo sin vida de Bruno, y su alma logra salir
del infierno para tomar venganza. Se levanta, y mira a su alrededor, sus ojos
son de un color amarillo espectral, los ve a todos y les dice.
Bruno: — Vengaré sus muertes al igual que la
mía, yo mismo lo conduciré a él al infierno.
Empieza a
caminar rumbo a la mansión morichal y las almas lo acompañan.
sábado, 28 de septiembre de 2013
Paris Francia.
Susan lo mira, el se estremece; todo queda en silencio por unos cuantos segundos, una ligera ráfaga de viento se apodera del lugar, el frió de la muerte entra por cada poro de aquel sensual hombre de tan solo 19 años, al ver que su viuda negra se aproxima con un cuchillo. Ella se detiene y le dice, mirándolo altivamente.
Susan: -- ¿por que me temes?, solo voy a tomar la recompensa que merezco después que bebí tu ambrosía y me hiciste tuya; !no me mires así¡, no llores, no soporto a un hombre hacer eso, solo tomare lo que es mio.
Ella se acerca a el y pasa el cuchillo por el rostro del sensual chico que se encuentra totalmente desnudo y amarrado en la cama. Susan pasa lentamente el cuchillo por todo el abdomen del adonis y el implora piedad, ella se ríe.
Susan:-- !no te hecho nada aun¡, deja de gritar,¡me alteras!.
Susan se aparta y se coloca frente de el y se acerca lentamente hacia los genitales de su amante de turno.
Ella toma la bolsa testicular y los corta de un solo tajo, mientras el chico grita de dolor, ella comienza a devorarlos lentamente.
El joven esta a punto de morir ella lame sus dedos, después de haber comido el miembro viril del chico lo mira burlescamente.
Susan:-- han sido unos de los mejores manjares que he probado.
La cruel hechicera llama a sus empleados. Estos entran.
Susan: -- cuando muera este bastardo, se lo tiran a los lobos y me limpian todo, !les queda claro¡.
jueves, 26 de septiembre de 2013
Diez
de la noche de seis de octubre de mil seiscientos noventa, en medio del bosque,
situado a aproximadamente tres leguas al oeste de la población de Meaux,
Francia
La exuberante y voluptuosa rubia llamada
Alexa azota sin piedad alguna con sus delicados y lascivos labios, el balano
Goliático de su joven amante Diddier. Ella saborea con su lengua el exquisito
sabor de la envoltura testicular y la degustación es tal que ella frota
lentamente su clítoris para alcanzar el éxtasis, Diddier se retuerce de placer
por los látigos incesantes infligidos a su piel de hombre de campo.
Ella está perdida por el placer del aroma de
la delicada y dulce ambrosía del néctar emanado dela fuerte simiente de su
esclavo sexual, Alexa alza su mirada por un instante, para poder contemplar el
rostro varonil de su adonis, se despierta en ella el sadismo al ver la
expresión de su prisionero que está a punto de emanar fuera de aquel descomunal
pilar exquisito, el licor que embriaga a los dioses y que le da la vida eterna
a la raza humana, su voluntad es destruida y él cede a sus exigencias,
entregándole su mayor tesoro. Alexa enloquece y pierde por completo la razón al
sentir el calor refrescante de las primeras gotas de aquel tsunami que arrasa
con su alma, en ese instante las emisiones del líquido seminal afloran
copiosamente, él se retuerce y ella bebe de la fuente sin dudarlo.
miércoles, 25 de septiembre de 2013
Prólogo
Un día lluvioso, en las afueras de la
ciudad de Portobelo.
A sus casi cien años Henri Leblanc, hijo
de un francés con una mulata, sentado en su mecedora preferida, mira hacia la
profundidad del horizonte del mar Caribe, a escasos 20 metros de distancia. Es
un hombre fuerte para su edad, alto y esbelto, aún conserva algo de su notable
atractivo masculino.
Pero esta no es su más notable
cualidad, él es un médium, uno de los más poderosos; descendiente de una raza
de hechiceros crueles; pero este secreto él no lo sabe, cree que ha sido
heredado de su madre la cual era considerada una bruja de las más poderosas en
los alrededores de Portobelo.
Se siente cansado de la brisa del mar,
se para, camina despacio hacia la puerta, repentinamente se voltea al sentir la
voz de un ser muy cercano que está muerto, no ve a nadie; en ese instante
cierra los ojos y suspira.
Ya arregostado en el sofá, siente que
sus días en este mundo están por concluir pero desea liberar su alma de un
terrible secreto que le atormenta, un hecho que él no vivió pero el espíritu
que lo acompaña se lo ha contado.
Siente una helada ráfaga de viento
entrar en la sala, se estremece por completo,
escucha que le llaman, voltea en medio a la oscuridad y ve como saliendo
de entre las sombras, aparece la silueta de un chico de trece años que se
acerca.
Henri no siente miedo ya que sabe
quién es.
Henri: — ¡Sabes que mi alma te
pertenece!, ¿por qué me sigues atormentando?
La entidad no responde. Y desaparece
como neblina.
Henri suspira, se levanta lentamente.
Estando en su mesa preferida empieza a
escribir parte de su vida. En una nota extensa dirigida a todo aquel que crea en
lo que a continuación narrará.
Carta
de Henri Leblanc
Hola, sé que no me conoces pero si
supieras que sé tanto de cada persona que vive en mi país, y ¿cómo lo sé?, ¡a
través de ellos!, y preguntaras ¿quiénes son ellos?, son comúnmente llamados
demonios, espíritus como desees decirles, tal vez no creerás en lo que te diré
pero lo que contaré es un peso enorme para mi conciencia. He hablado con tantos
de ellos, pero de todos el que más me ha atormentado es …, no diré su nombre
por ahora, ya que decirlo trae maldiciones a todo aquel que lo menciona y queda
condenado a su presencia.
Para empezar me presentaré, mi nombre es
Henri Leblanc, nací hace casi 100 años en la ciudad de Colón, mi padre, según
me contó mi madre, era francés, alto y rubio, pero no supe nada más de él; el
nombre de mi madre era Sophie, una mulata de ojos verdes, descendiente de un
francés y una negra colonense. De muy niño estuve involucrado en lo que es el
mundo de la hechicería ya que mi madre era considerada bruja y heredó muchos
conocimientos de mi abuela, como fui hijo único, mi madre quiso que aprendiese
todo al respecto sobre este arte.
Un buen día mi madre y mi abuela me
llevaron a una reunión muy peculiar. Estaban reunidas algunas de sus amigas;
todo parecía común excepto que había muchos animales y un niño recién nacido;
yo para ese entonces contaba con ocho años de edad y no sabía muy bien para que
era todo eso; al avanzar la noche observé como ellas empezaban a descuartizar
los pollos y bañar a la criatura con la sangre e invocar el nombre de un ser al
cual no puedo mencionar por ahora.
En la sazón de los sacrificios
apareció a mi lado el ser que no debo mencionar, me miró y susurró, — tengo que
contarte algo que cambiará tu vida por completo, desde hoy serás mi confidente,
hasta que mueras, y el día que partas te llevare junto a mí, tienes tanto poder
que no te dejaré ir y serás mi esclavo, y mi mejor amigo.
Desde entonces he sido su prisionero y
su mejor amigo, me ha contado secretos terribles los cuales son imposibles de
creer; pero mi fin está cerca y deseo que ustedes sepan la verdad de todos esos
hechos, ¿cuál es mi intención?, ni yo mismo la sé, solo deseo contarlo: este es
el inicio de una terrible historia de seres despiadados y crueles los cuales
existen en nuestro mundo, y la entidad que me ha acompañado es parte de esa
raza y … ¡Esta es parte de su historia!
martes, 8 de marzo de 2011
Extracto de la novela, La Meretriz del mal
En la biblioteca de la mansión de Sofía
Mientras tomo su taza de te, Sofía mira las menudas gotas del llanto del cielo que se envuelven en las pinceladas que da la madre de la noche al guardián de las estrellas.
Su maldad solo es comparable por su insaciable sed de sexo, cuanto anhela ser poseída por uno de sus señores una vez mas, no soporta la idea de pasar una sola noche sin sentir la fuerza descomunal de aquellos cuerpos que devoran sus entrañas. Moja sus labios con sus labios y hace llamar a dos de sus siervos.
Minutos después
Ambos entran. El mayor de los dos es un apuesto joven de aproximadamente dieciocho años este se arrodilla ante su señora entre tanto el mas joven le hace una reverencia. Sofía se sonríe al ver la soberbia de su esclavo. Sofía le ordena al mayor que se desnude. Ambos jóvenes se miran y sin renegar este la obedece.
Lentamente se quita la ropa, mostrando en cada movimiento aquellas siluetas masculinas que despiertan la más voraz de las lujurias en una mujer. Sofía respira profundamente mientras el otro solo observa.
Ha quedado completamente desnudo. Sofía le indica que se acerque, este sin vacilar lo hace, ella lo besa en su boca y es correspondida por su criado, aquellos besos son tan apasionados que hacen sucumbir hasta el mas puro de los pensamientos, al ver la escena el jovenzuelo siente en su cuerpo una extraña sensación jamás antes experimentada, observa como su hermano arranca las ropas de su señora sin piedad alguna mientras es devorada a besos por su hermano, su virginal falo empieza a despertar y a sentir una nueva sensación, la misma le gusta y aquella mente inocente esta siento corrompida por cada beso y cada caricia
Sofía sin pensarlo dos veces empieza a devorar sin piedad alguna aquel enorme balano, lo disfruta tanto que pierde la razón por completo , voltea a ver al mas joven, ella sabe perfectamente que el mismo esta a punto de perder su virginidad, esta idea la excita aun mas.
No perdona rincón alguno del cuerpo de su amante, este es sodomizado por los labios de su señora y se rinde a sus mas bajos instintos, Sofía empieza a morder los fuertes y redondos glúteos de él, este no resiste la sensación de placer y se rinde a su ama, ella aprovecha e introduce su lengua para profanar el ano de su amado.
Este se retuerce de placer entre tanto su hermano acaricia su pene con su mano.
Sofía:— ¡ahora veras!, de que estoy hecha, yo soy una mujer capaz de doblegar a cualquier hombre y no serás tu la excepción, disfruta este momento .
— el esclavo le responde. — ¡señora haga conmigo lo que usted desee, usted es mi dueña, mi señora, mi ama, yo le vendo mi alma por completo, hágalo no tenga piedad de mi!.
Sofía:— ¡claro que no tendré piedad de ti, ahora prepárate!.
— Ella golpea con sus manos los glúteos del joven entre tanto el adolecente se ha desnudado y empieza a masturbarse, la despiadada mujer al ver el cuerpo virginal del joven lo llama. Este se acerca, esta sin pensarlo devora el falo virginal mientras con sus dedos profana el ano de su criado.
jueves, 3 de marzo de 2011
Extracto de la novela, La Meretriz de la Oscuridad
En la casa de Sofia.
— Sofía yace tendida en su cama completamente desnuda, la luz de la lámpara de mano revela las mas crueles curvas que han despojado de toda razón al señor de la oscuridad. Pasa su dedo por sus exquisitos labios expresando el inmenso deseo de ser poseída por su amo.
Todo queda en silencio, la ventana se abre lentamente. Sofía se sonríe mientras su dueño entra. Ella se levanta y este se quita su ropa, Sofía se acerca y empieza a oler el exquisito aroma de su amante, un perfume con esencias a tierra mojada y a flores. Sofía deja de ser la sumisa amante para convertirse en la devoradora del cuerpo de su esclavo, para ella sentirse la dueña de todo aquel cuerpo adónico la vuelve completamente loca perdiendo la razón. Lame la piel de su despiadado aliado .
El pierde la razón por completo, no sabe como poder escapar de aquel hechizo de esta despiadada bruja , el se queja de placer y es transportado a una dimensión totalmente desconocida para el amo de la lujuria. Ese es el secreto de ella, es capaz de llevar a sus amantes a lugares inhóspitos para aquellos que se atrevan a ser parte de su harem.
Sofía:— ¡te voy a llevar!, al lugar que jamás una mujer te ha llevado, así experimentaras el verdadero placer que solo una verdadera mujer sabe dar a sus hombres, recuerda eres solo mío y solo serás mío y de nadie mas, tu cuerpo me pertenece.
— el se encuentra totalmente perdido al sentir como su balano es devorado por Sofía, ella es implacable con sus testículos y este se rinde ante el poder de su ama.
—¡Si yo soy tu esclavo!, yo seré tuyo por toda la eternidad porque eres la única que me haces sentir el verdadero placer, sigue y hazme tuyo porque no deseo ser de nadie mas, me tienes loco, solo tu me comprendes, continua, no eres solo una amante eres la mujer que me lleva a conocer mis mas bajos instintos continua.
— Sofía deja de destrozar el glande de su amante para mirarlo por unos cuantos segundos.
Sofía:— ¡yo soy tu perra!, tu dueña, y harás lo que yo diga mi esclavo porque yo soy la única que te hará sentir lo que eres realmente.
lunes, 28 de febrero de 2011
Extracto de la novela, el pacto
En la recamara de Álvaro
— Rebeca y Álvaro yacen tendidos mirándose uno al otro, acariciando sus cabellos con la más profunda de las devociones, Rebeca sabe que algo le sucede a su esposo.
Rebeca:- ¿que te pasa?.
— Álvaro le responde amorosamente, mientras acaricia el hermoso rostro de Rebeca
Álvaro:-— sabes que te amo con todas mis fuerzas, y siempre quiero lo mejor para ti no quiero perderte, pero debes separarte de mi, por tu bien , mi madre esta obsesionada contigo ella te odia con todas sus fuerzas Rebeca no deseo perderte.
Rebeca:- !yo jamás te dejare¡ eres el hombre que amo, ni la muerte y ni tu madre nos podrá separar.
Álvaro:- ella te quiere matar, ella es capaz de hacerlo
Rebeca:- !lo se¡, pero el amor que siento por ti es mucha grande que cualquier miedo te amo con todas mis fuerzas, no te dejare nunca. Así me cueste la vida misma.
Entre tanto en la mansión de Minerva.
— Minerva acaricia a su gato persa mientras ve la luna, su alma atormenta por su oscuro pasado la ha convertido en un ser frio y posesivo.
Minerva:— mi odio crece a cada momento, deseo matar a Rebeca me ha robado lo único que mas he amado en mi vida, ella no tiene idea de lo que soy capaz de hacer, asi como mate a mi padre, a mis hermanos le hare a ella la muy zorra cree que será feliz con mi hijo, no la dejare en paz hasta que logre separarlos, si tengo que vender mi alma al mismo diablo lo hare.
— Una brisa abre las ventanas apagando por completo las velas. Quedando a oscuras. Minerva siente por un momento el temor de la noche, cuando de repente las velas se encienden por arte de magia. Su gato se voltea a verla y le habla. Ella queda aterrorizada.
— Vaya mi amada Minerva eso quería oír hace tanto tiempo que venderías tu alma al mejor postor, me haces feliz tu decisión, podemos hablar de negocios si así deseas, y créeme mi amada Minerva jamás te arrepentirás de hacer tratos miércoles, 23 de febrero de 2011
Extracto de la novela, cronicas de una Necrofiga.
— la noche esta serena , Hélene abre con cuidado el candado del mausoleo , detrás de ella se encuentra Morris su perro mas fiel alumbrándola con la lámpara de mano, una ligera brisa helada se hace presente y los fuertes músculos del sirviente adónico de Hélene se estremecen por completo. La depravada mujer entrada en los cuarenta años abre la puerta, el sonido aterrador de la misma crea en Morris una parálisis en todo su cuerpo. Esta lo mira y le propina un fuerte golpe en la cabeza, le replica.
Hélene:— ¡en verdad eres un cobarde Morris !, todo te da miedo, esto no puede ser, ¡anda sígueme!, o me harás enojar aun mas de lo que estoy.
— Morris tiembla.
Morris:— ¡perdóneme mi señora!, tengo miedo.
Hélene:— ¡es mejor que camines!, por tu bien.
— Hélene toma la lámpara de la mano de Morris y empieza a caminar, a los pocos segundos es seguida por Morris.
— Morris mira todo a su alrededor, siente el aplastante frio de las paredes del mausoleo, al igual que el inquietante ruido de las ratas que caminan a su lado, Morris toca el hombro de su dueña para sentir confianza y seguridad. Empieza a llover ligeramente. Hélene se detiene, se voltea a ver a Morris, aquellos ojos penetrantes de Hélene esclavizan el alma de Morris.
Hélene:— ¡Morris !, es una señal que todo nos saldrá bien sígueme, ya estamos cerca.
Minutos después
—la lluvia poco a poco se convierte en tormenta, los rayos iluminan el lugar, Morris esta tratando de abrir la cripta, Hélene se siente impaciente.
Morris con gran esfuerzo logra abrir la tapa la ha movido parcialmente, Hélene se acerca un poco mas para alumbrar el valioso tesoro, si ahí esta el. Igual que ayer como si nada hubiera pasado desde su muerte, Hélene mira a Morris, este entiende y mueve mas la tapa. Al hacerlo deja al descubierto el cuerpo del hermoso Andreu. Ahí esta él, Hélene disfruta al verlo una vez mas. Le ordena a Morris que lo saque de la cripta y lo coloque en piso. Rápidamente le obedece, toma en brazos al bello chico de tan solo quince años. Le ordena a Morris que se aleje, este se retira a un lado solo a mirar.
Los rayos caen con tal fuerza que su luz parece de día, como una loba hambrienta arranca la ropa del cadáver, la despedaza con tal alevosía que ella siente que su vida se le va de sus manos con cada tirón, se vuelve loca y empieza reírse a carcajadas. Es tal el deseo que ella misma desgarra sus ropas revelando sus pechos. Empieza a lamer el cuerpo de Andreu, para ella es un placer sentir la fría piel de aquel hombre que ella amo en vida en secreto, recorre cada centímetro de su cuerpo virginal, se detiene a oler las partes nobles, los lame sin parar acaricia con sus manos cada musculo inmóvil, ella siente el éxtasis, la ha dominado por completo la lujuria. Mira a Morris.
Hélene :— ¡arráncame!., lo que me queda de ropa y poséeme, ¡hazlo!, deseo sentir tu falo dentro de mi, domíname Morris ven que el placer es intenso. No ves que el cuerpo de Andreu es una delicia, no puedo dejar de saborear su piel tersa, como la delicia que es su miembro viril, ¡hazme tuya!.
— Morris se quita la ropa. Empieza a despertar su enorme falo con su mano mientras ve como su señora es dominada por los placeres de la lujuria. Ya parcialmente erecto su pene se acerca a su ama le arranca lo que le hace falta de ropa, y empieza a penetrarla, esto la excita aun mas, empieza a morder el cuerpo de Andreu poseída por la sensación de ser penetrada.
Hélene:— ¡así!, ¡hazlo, no te detengas!, ¡no tengas piedad de mi!, ¡es así que lo deseo sentir dentro mi todo!, ¡muévete mas rápido así, no te detengas!, ¡porque yo devorare el cuerpo de Andreu!, sin piedad alguna.
lunes, 14 de febrero de 2011
cronicas de una necrofilica
— La lluvia empieza a caer levemente, Hélene alumbra con la lámpara de mano el trabajo que hace Morris al escarbar la tumba de Mauricio el joven enterrado en la tarde. Los rayos empiezan a caer, Hélene mira a todos lados, Morris le dice.
Morris:— ¡señora, me siento cansado!, ¿puedo descansar?.
— Hélene le propina un fuerte golpe en la cabeza.
Hélene:— ¡ya cállate y sigue escarbando!, para eso te pago.
— la lluvia arrecia, los relámpagos revelan el hermoso rostro de la despiadada y malévola mujer. Morris con la pala a tocado el féretro de Mauricio.
A duras penas Morris ha sacado el ataúd, su cuerpo esta todo enlodado al igual que su rostro, un fuerte relámpago revela la hermosura de su físico a pesar de su mediana edad. Hélene ríe macabramente mientras le ordena a su esclavo que abra el ataúd.
Hélene :— ¡abre la tapa!, ¡imbécil!, deseo ver el cuerpo de Mauricio. Anda perro inmundo hazlo.
— la lluvia se intensifica, Morris abre la tapa, un rayo ilumina por unos cuantos segundos la escena, Hélene se ríe macabramente.
Hélene: — ¡jajajajaja!, ¡por fin te tengo!, ¡llévalo al carruaje!, no quiero que sufra ningún daño el cuerpo.
— Morris toma el cuerpo sin vida de Mauricio.
En la residencia de Hélene.
— Ha disminuido la intensidad de la lluvia, pero los relámpagos aun se manifiestan, señal que la tormenta se volverá mas violenta entre poco, Hélene abre la puerta del sótano, le ordena a Morris que coloque el cuerpo de Mauricio en la mesa, rápidamente este lo hace, Morris desnuda el cuerpo de Mauricio al hacerlo siente pavor por tocar el frio cuerpo, su cuerpo se estremece. Mauricio queda al descubierto revelando cuan hermoso es, Hélene se excita al verlo, abre la llave de la pluma y toma la manguera, empieza a limpiar con agua el cuerpo de su más obsesiva pasión, si Hélene se excita por completo, mientras pasa la manguera por las partes viriles de Mauricio esta besa sus labios con tal alevosía que Morris se siente aterrado por la escena, él se recoge en una esquina del sótano mientras observa como ella flagela con sus labios a Mauricio.
Hélene:— ¡si no te pude tener vivo!, ahora muerto eres solo mío, entiéndelo solo mío, ¡ahora sentirás el poder de mis labios en todo tu cuerpo!, jajaja.
— ella insaciable mira a Morris esta lo llama.
Hélene:— ¡Morris ven acá!.
— este se niega. Ella alterada se acerca a su esclavo, le propina un fuerte golpe en la cabeza, lo toma por unos de sus robustos brazos.
Hélene: — ¡escucha maldito perro!, ¡tu harás lo que te digo!, ¡ya sabes que te espera!.
— Este accede a la petición de su ama.
La lluvia cae con mas fuerzas y los rayos alumbran, Morris besa el cuello de su señora, mientras esta huele el miembro Viril de Mauricio.
Hélene:— ¡sigue!, Morris por favor no detengas.
Morris:— ¡sus deseos son ordenes mi señora!.
— mientras es penetrada fuertemente Hélene lame desesperadamente el abdomen de Mauricio.
Hélene:— ¡solo eres mío Mauricio!, ¡solo mío!, no tengas piedad de mi Morris.
domingo, 13 de febrero de 2011
Extrato de la novela relatos parafilicos
Afuera llueve intensamente, los rayos caen, su ruido silencia los gritos de Esteban el cual esta encadenado mientras es flagelado cruelmente por Alicia, ella disfruta con cada latigazo infringido en la ancha y robusta espalda de su amante, Alicia se excita al ver como se retuerce de dolor al ver los gestos en su rostro es implacable con cada azote.
Se detiene por un momento, se dirige hacia Esteban. Se coloca delante de él, le lame la cara y lo besa.
Alicia:— ¡mi rey!, ¿Quién es tu perra?, ¡anda dímelo!, perro asqueroso.
Esteban:— ¡eres tu mi reina!, solo tu, dame mas duro no tengas piedad de mi por favor.
— Alicia le da unas fuertes palmadas en el fuerte de trasero de Esteban, Alicia le vuelve a lamer el rostro sudoroso de su esclavo, Alicia aprieta fuertemente el miembro viril de Esteban, este se retuerce de placer, ella se ríe, se agacha. Empieza a destrozar sin piedad alguna el balano de su musculoso sirviente sexual.
Alicia:— ¡vas a experimentar!, lo que es el verdadero placer. Me tomare todo tu semen y hare de tus testículos la morada de mi boca, ¡prepárate! Porque jamás olvidaras esta noche.
Esteban:— ¡si castígame!, ¡siiii!, ¡por dios!, ¡hazme tuyo!, ¡por dios!, ¡así es perra!, comételo todo, así es comételo todo no dejes nada afuera .
Alicia.— ¡voy a destrozar tu pene sin piedad alguna!, ¡disfrútalo!.
— Alicia introduce su dedo índice en el ósculo de Esteban, sus glúteos se resisten pero el placer es tal que sede por completo ante las manos voraces de su dueña, al sentir el devorador dentro de su ser Esteban no resiste se retuerce por completo, las cadenas son estremecidas por los fuertes movimientos que hace Esteban para escapar. Esteban quiere más.
Esteban:— Alicia méteme el mango del látigo ten piedad de mi, ¡hazlo!.
— Alicia toma el látigo del suelo y sin vacilar se lo introduce en el recto, al sentirlo dentro de si Esteban le pide Alicia que lo penetre fuertemente, mientras ella devora con sus labios el pene de su amado mueve rápidamente el mango.
Esteban:— ¡toma de mi!, eres la mujer que siempre he deseado, toma de mi ya estoy a punto de llegar toma.
Alicia:— ya veras mi rey que hare con el.
Esteban derrama en la boca de Alicia su semen .
— Alicia bebe sin piedad alguna el semen de Esteban.
sábado, 12 de febrero de 2011
Extracto Entre les ombre
Una hora después, en una calle oscura.
— La lluvia cae copiosamente, Marie se encuentra cansada de buscar a su hermana, se siente realmente preocupada por ella, la desesperación la embarga por completo.
Marie:— ¡en donde estará Sophie!, por Baal Zebul, ¿la habrán asesinado?, ¿pero quien?, ¿Cómo se lo explicare a mi madre y Sebastien?, ¡maldita sea Sophie!, en hora buena te vienes a desaparecer.
— Marie al doblar la esquina ve una escena espeluznante, la luz del farol refleja como una mujer esta siendo devorada por un niño, Marie retrocede, no hace el mas mínimo ruido, Lilitu percibe la presencia de la hechicera, Marie silenciosamente empieza a escabullirse, entre tanto La bestia termina rápidamente de comerse el corazón de la bruja.
Pasados algunos minutos.
— Marie corre rápidamente, su corazón se le quiere salir de su cuerpo, de repente una manada de perros se encuentran en frente de ellas, sus ojos son amarillos, avanzan lentamente hacia ella, Marie retrocede, al voltearse ve cara a cara de la bestia ,Marie grita desesperadamente.
Marie:— ¡que demonios deseas de mi!, ¡yo no valgo nada!, ¡porque deseas matarme!, ¡piedad de mi!, ¡piedad de mi!.
— Marie se arrodilla ante el despiadado demonio, este se sonríe, mira a los perros, estos se abalanzan contra Marie , mordiéndola , despedazando sus carnes, los gritos de Marie retumban, pero nadie la escucha. El malévolo ser se ríe.
La bestia : — jajaja, asi destrócenla, devoren sus carnes, hijos de la noche , aliméntense de esa perdida, hija de Baal Zebul, solo dejemen el corazón de esa mal nacida, jajaja.
Marie: — ¡nooo, nooo!, ¡piedad, piedad, se lo suplico!.
La bestia:— jajaja, nadie tendrá piedad de ti, perra vagabundaExtracto Entre les ombre
Entre tanto, un carruaje ha llegado a la ciudad de Paris.
— La lluvia es cada vez mas intensa. Dentro del carruaje se encuentra Baal Zebul..
Un poco mas tarde, en un orfanatorio de la ciudad de Paris.
— La lluvia cae intensamente. La despiadada Claude, cuenta el dinero obtenido de la venta de niños, se sonríe, para ella es un negocio jugoso, venderlos a las demás. La lluvia ha empezado a caer. Se levanta de silla, toma la lámpara de mano, dirigiéndose al dormitorio de los niños.
Pasados algunos minutos
— Abre la puerta, las criaturas duermen, da unos cuantos pasos, se decide sentar en una cama en donde están dos niños varones, los mira, atentamente, acaricia con su áspera mano el rostro de los ángeles, la lujuria la poseído, no se siente conforme con solo tocar el rostro acaricia el tierno cuerpo de los infantes, se deleita con sentir la ternura de su piel, moja sus resecos labios con su lengua, desea poseerlos una vez mas antes de venderlo, oye un ruido. Camina hacia donde se origino el sonido, sus pasos son lentos y fuertes, no tiene temor alguno.
Claude:— ¿Quién se atreve a entrar a mi casa?, no sabe lo que le espera.
— Claude esta al principio de un largo pasillo, llueve mas fuerte , los relámpagos alumbran la casa como si fuera de día, no ve nada.
Claude:— debe ser mi imaginación.
— Un relámpago la deja ciega por unos cuantos segundos, al recuperar la vista, visualiza la figura de un niño.
Claude: — ¡te he dicho mil veces, que no salgas de tu habitación, ahora tendré que darte un castigo ejemplar!.
— Claude, lo toma de su brazo, pero este la somete con su fuerza arrodillándola.la tumba al suelo, Claude grita.
Claude:— ¡suéltame, suéltame!, ¡déjame en paz!.
— Los gritos de Claude son consumidos por el fuerte ruido de la lluvia, La bestia la lanza a través de la ventana. Cayendo al suelo quedando inconsciente por unos cuantos minutos.
Pasados algunos minutos.
— La lluvia cae sobre ella despertándola de su desmayo, trata de incorporarse del suelo, todo le da vuelta, no entiende nada, al levantar su rostro, el reflejo de los rayos, revelan los ojos malignos de la bestia.
Claude :— ¿Quién demonios eres?.
La bestia:— soy tu verdugo, perra infeliz.
— La bestia le arremete un golpe en su cara, quedando esta inconsciente, mientras empieza a tomar de su sangre.
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